¿Cómo se decide un alumno a reservar una clase contigo?

Cómo hacer que los alumnos te escojan como profesor

Seguramente te has preguntado más de una vez por qué un estudiante escoge a un profesor u otro y no a ti. Al final, es el principal problema al que nos enfrentamos los profesores online de español, de francés o del idioma que prefieras: cómo conseguir alumnos o, mejor dicho, cómo hacer que los alumnos nos escojan para darles clases.

De hecho, es el principal problema para cualquier profesional o empresa: cómo conseguir nuevos clientes, cómo hacernos visibles para ellos y cómo convencerles para que nos seleccionen a nosotros.

Es un problema viejo, tan viejo como la existencia de la competencia. Y por eso las soluciones posibles son también viejas. De hecho, en lo único que han cambiado en el mundo online es en las herramientas que usamos, en los lugares donde aparecer para que nos vean y ese tipo de detalles. Ahora es online, antes era en la televisión, en la prensa, etc.

Pero la teoría en la que nos basamos para resolver este problema es la misma desde hace ya mucho tiempo. Hacia 1910, John Dewey, un filósofo y pedagogo estadounidense, detectó el llamado proceso de decisión de compra que un consumidor sigue hasta comprar nuestro producto y un poco más allá. Desde entonces poco ha cambiado ese proceso, Simplemente, se ha adaptado a cada época.

Pero vamos a lo que nos interesa. Cómo podemos aplicar estas teorías tan antiguas a nuestro propósito.

¿En qué consiste el proceso de compra?

Para saber cómo es el proceso de compra de cualquier producto lo mejor es la observación de nuestros propios comportamientos.

Vamos a ponernos en situación. Imagina que te das cuenta de que tu móvil no es viejo, sino perteneciente a la época en la que los teléfonos solo servían para llamar. Bueno, acabas de darte cuenta de que tienes una necesidad, pero eso no hace que bajes a la tienda más cercana y compres el primer teléfono que veas. No quiere decir que no lo haga nadie así, pero admitamos que no es lo normal.

Lo típico en este caso es comenzar a investigar lo que hay en el mercado, qué teléfonos hay o qué características tienen. Igual, hasta te haces un esquema con lo que quieres que tenga tu nuevo teléfono. A esas alturas habrás visitado páginas web que tienen un montón de información, comparativas, análisis y opiniones.

Después de unas horas, días o semanas, te decides entre unos pocos modelos, has cerrado el círculo y para cuando llegas a la decisión del modelo adecuado, lo único que te falta es saber dónde comprarlo.

Ese momento, que es el objetivo final de este artículo, está basado en experiencias previas, consejos de amigos y, desde luego, el proceso en el que te has visto involucrado desde que pensaste que querías cambiar de teléfono. Si has leído mucha de la información y consejos en una tienda de teléfonos online y, además, ofrecen buenos precios, seguramente sea uno de los primeros lugares en los que pienses para comprar tu dispositivo.

Vale, pero vamos a llevar este proceso a nuestro ámbito, las clases online.

El proceso de escoger un profesor de idiomas

Según el modelo del proceso de compra que mencioné, este se puede dividir en 5 etapas, pero muchos especialistas lo resumen en 3 o en 4 etapas. Yo he escogido el modelo de 4 etapas porque lo veo más claro para explicarlo con sencillez. Pero, al final, cualquier modelo pasa por los mismos momentos, independientemente de cómo se encuentren agrupados.

1. El alumno necesita o quiere aprender español (¡Sígueme!)

El primer punto del proceso de compra es el del reconocimiento de la necesidad o el problema. En el caso de nuestros alumnos puede ser que se hayan dado cuenta de que quieren aprender un idioma porque les gusta mucho su sonido o la cultura de los países donde lo hablan. Puede que hayan percibido que es mejor para su carrera profesional aprenderlo, que querrían hablar el idioma de sus abuelos o que no quieren volverse locos cuando se muden al país donde lo hablan. El caso es que nuestro futuro alumno ha llegado a una conclusión: quiere aprender el idioma.

¿Qué puedo hacer para que me siga?

Este es el momento en que necesitamos existir en Internet, estar en todas partes, bien posicionados y pareciendo o, aún mejor, siendo expertos en el tema que el alumno está buscando. Además, es cuando el futuro alumno va a comenzar a seguirnos, a ponernos un like, a entrar en nuestro grupo de Facebook, etc. Te lo explico mejor.

Voy a tomar un ejemplo de alumno como modelo. Concretamente el de aquel que busca aprender español porque va a mudarse a España donde su novia ha encontrado trabajo. Es una necesidad que no sabe cómo cubrir y comienza a mirar en Internet. Al principio, más que en el hecho de estudiar el idioma, estará interesado en cómo aprenderlo, cuánto tiempo le va a llevar o incluso cómo saber elegir el profesor adecuado.

Este es el momento en que es más importante que nuestro contenido esté bien posicionado en los buscadores o que nuestra presencia en las redes sociales sea muy relevante. Este alumno va a buscar en Google (o donde sea) términos como por ejemplo:

  • Cómo aprender español.
  • Cómo elegir un buen profesor de español.
  • Ventajas de aprender online.
  • Español para expatriados.

Así que deberemos cerciorarnos de que algunos de nuestros contenidos están bien posicionados para estas palabras (o las que se nos ocurran). Aquí entra en juego el famoso SEO que, a efectos prácticos, es usar el sentido común para usar las palabras o frases claves que hemos decidido que anda buscando nuestro futuro alumno en uno o varios contenidos.

Dicho así parece muy fácil, pero lógicamente, no lo es. Espero que pronto pueda hablarte mejor de este tema para sacarle todo el jugo posible. Pero de momento, piensa que es bueno que si escribes un artículo aparezcan las palabras claves en el título, por ejemplo,  “Descubre cómo aprender español online” y también a lo largo del texto.

Recuerda que en este momento, el alumno aún no está buscando profesor, solo información. Así que no te interesa intimidarle con información sobre precios, formas de pago, ofertas, descuentos o detalles sobre lo buen profe que eres. Solo quieren información.

Lo que te interesa es ofrecerle información de valor, relativamente neutral y que esto sirva para que se una a nuestra lista de seguidores o suscriptores.

2. El alumno considera sus opciones (¡Confía en mí!)

Una vez que ha decidido que quieres estudiar español, va a comenzar a dar sus primeros pasos. Igual se pone a buscar un profesor directamente, o bien será un proceso gradual que no surgirá de repente. Va a comenzar a mirar lo que hay en el mercado, buscará materiales de español para aprender por su cuenta o bien profesores que le den confianza.

Esa confianza no se establece con una página web bonita o, mejor dicho, no solo con eso. También divulgando contenido de valor, útil, real, fiable y que le haga ver tu valía como profesor. En este momento te estás posicionando como experto en el tema.

Cuando ves una canal de YouTube con explicaciones gramaticales o una cuenta de Instagram con infografías sobre vocabulario o un grupo de Facebook para resolver dudas, estos profesores están dejando ver al mundo quiénes son y lo bien que hacen lo que hacen.

¿Qué puedo hacer para que me tenga en cuenta?

Este es un buen momento para compartir todos tus materiales, vídeos, directos, explicaciones y lo que se te venga a la cabeza que ayude a que el futuro alumno se sienta interesado por tu forma de transmitir el idioma, por tu forma de ser. Es tu oportunidad para conectar con el alumno.

Es momento de generar confianza en ti por parte del estudiante y de mostrar todas tus armas como profesor, anticipando lo que pueden ser tus clases. En el primer paso del proceso, te conoció y si le diste un buen consejo, te comenzó a seguir. Ahora es el momento de que vea que esa confianza inicial continúa en alza para que no nos deje de seguir y para ir aumentando nuestra influencia sobre su futura decisión.

Algo muy importante en este paso es destacar. Hay mil profesores ahí fuera que hacen lo mismo que tú para atraer alumnos. Siendo así, necesitas destacarte entre ellos. Puede ser con un contenido de calidad increíble o simplemente dirigiéndote a un público muy específico para que estas personas se sientan realmente conectadas con lo que les estás ofreciendo. Que parezca que el material compartido lo has hecho expresamente para ellos.

No te olvides en este punto de usar tu lista de suscriptores o de recordar que en tu red social donde estás presente hay gente que te sigue desde hace un tiempo a quien debes tener en cuenta continuamente.

3. El alumno va a escoger un profe, no puede estudiar a solas (¡Eh! ¡Que soy yo!)

Le atrajiste con un buen artículo sobre cómo aprender español, le sorprendiste con buenos contenido (y posiblemente gratuitos) que le enseñaron un poco de español, sobre la cultura del país y otros temas que le interesaban. Es el momento de pasar a la acción.

Tu buen hacer le ha llamado tanto la atención que finalmente ha decidido que tú podrías ser su profesor de español. Solo te hace falta dar ese último paso que le anime a escogerte.

¿Qué puedo hacer para animarle a que dé el último paso para escogerme como profe?

¿Qué te gusta que ocurra cuando estás a punto de comprarte una camisa en una tienda de ropa? Quieres buen atendimiento, un buen precio, que haya siempre alguien cerca para resolver dudas antes de comprar nada, tener claro el proceso de compra y de pago, incluso el de devolución si se diese el caso. Te interesa poderte probar la camisa, ver cómo te sienta y si se adapta a lo que andabas buscando. Nunca rechazas que te ofrezcan un descuento. Y si es posible, quieres saber la opinión de otras personas que se compraron esa misma camisa.

Ves por dónde voy, ¿verdad? Cuando el alumno se está pensando por fin en reservar una clase contigo se lo tienes que poner fácil. Escoger fecha fácilmente, pagar sin complicaciones, un formulario de contacto sencillo y omnipresente. También una respuesta rápida, poder probar tus clases antes, ganar un descuento porque él lo vale y cualquier otro detalle que le pueda facilitar la vida a la hora de reservar la clase. No hagas que se eche para atrás en el último momento, por ejemplo, porque en tu formulario para reservar la clase de prueba le pides 347 datos inútiles.

Todo esto se centra, normalmente, en la página web. Así que cuídala no solo para ofrecer contenido atractivo y para que resulte bonita a la vista, sino también para que sea fácil de usar a la hora de la compra.

4. El alumno está satisfecho con tus clases… o no (¡No te vayas!)

Ya has vendido. Eso es lo que querías, pero ahora toca seguir vendiendo, hacer que tu alumno ni siquiera piense en la posibilidad de echar un vistazo a los perfiles de otros profes.

¿Verdad que fastidia mucho cuando una empresa de teléfonos te ofrece esto y lo de más allá para que te cambies a su compañía, te insiste, te llama, te vuelve a llamar y te convence, pero después de la compra pasa de ti como si no existieras?

Pues no quieras lo mismo para tu alumno, trátale con la misma atención e importancia que cuando estabas intentándole atraer como futuro alumno. Y hazlo por varias razones. La más importante, por ética. Porque es tu cliente y le debes el buen servicio que le habías insinuado o prometido. Segundo, porque el boca a boca funciona y mucho. Un alumno contento significa, con un poco de suerte, más futuros alumnos. Y tercero, por interés. Porque igual en el futuro vas a tener nuevos productos (ebooks, zona premium, clases offline, etc.)  por las que puede sentirse interesado.

¿Qué hacer para que te sea fiel?

Sobra decir que tus clases tienen que responder a sus expectativas. Tus clases son tu producto, así que cuídalas y en lo posible, mejóralas. Pregunta si está contento, presta atención a sus problemas, a sus necesidades y a sus gustos. Si es posible, ofrécele contenido extra o tareas prácticas para casa. Hazle sentir, no solo como tu alumno, desde luego no como tu cliente, sino como alguien más cercano. Tampoco exageres, no necesitas hacerte su amigo, aunque esto es algo que ocurre más a menudo de lo que parece. Seguramente, es porque estás haciendo las cosas bien.

Resumiendo

Este proceso es un ciclo que hace que un alumno vuelva a reservar una y otra vez nuestras clases, comprar otros productos o que se convierta en otro comprador (por recomendación).

Es un viaje constante que espero que haya quedado bien explicado. Al menos en su forma básica, porque se podrían contar muchísimas más cosas. De hecho, espero hacerlo en otros textos, pero de momento te animo a que me cuentes qué te ha parecido este tema y si tienes alguna duda que yo pueda resolverte.

¿Y ahora?

Un pequeño índice de cómo provocar que los alumnos que no nos conocen decidan reservarnos una clase:

  1. Como siempre, decide tu público objetivo. Como te explicaba en el artículo de marketing para profesores online, cuanto más cerrado sea el grupo de personas al que vas a dirigir tus acciones, más efectivas están lo serán.
  2. Escribe una serie de artículos básicos sobre aprendizaje de español, sobre diferentes formas de aprender el idioma, actividades complementarias, programas que le pueden ayudar, etc. Quien dice artículos, dice vídeos, webinars y lo que se adapte a tu presencia en Internet. Prepara además, si tienes una página web, una forma de pedir su email y construir una lista de suscriptores.
  3. Comparte tu material de valor sobre el idioma que enseñas. Sé coherente con el público que hayas escogido, con sus intereses y con su nivel. Haz un calendario de publicaciones y síguelo. Así serás constante a la hora de divulgar tu contenido. No hay nada peor que andar esperando nuevo contenido y que nunca llegue.
  4. Crea tu página web, no solo para dar una información buena y atractiva, no solo para alimentar la vista y no solo porque dicen que hay que hacerla, sino también para que tengan una experiencia positiva a la hora de la compra o de ponerse en contacto contigo. ¡Déjaselo fácil!
  5. No se trata solo de que te compre la primera clase, sino de que continúe contigo, confiando en ti y sintiendo que aprende y que es atendido de forma eficiente en el camino del aprendizaje.
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